Publicado por adminibias en mayo 18, 2022  |Comments 0 comentarios

La Asociación Cultural El Carpio ha propuesto un nuevo concurso de cuentos y varios de nuestros alumnos del centro han ganado.

En la categoría de 4º, 5º y 6º de Educación Primaria nuestra alumna Noelia González Pérez ha ganado el tercer premio.

En la categoría ESO: Menciones honoríficas nuestros alumnos Marlene Álvarez Lazar (1ºESO) con su relato “Libérame” y Jairo López Rodríguez (4ºESO) con “Rosas” también han ganado.

Os dejamos el relato de Marlene:

Y este el relato de Jairo:

ROSAS

Era octubre. Y yo todavía no había comprado flores sosas de plástico para insertar en un verde bloque de espuma que iría en un triste jarrón blanco. Traducido: se me había olvidado hacer el centro de flores que colocaría sobre la tumba de mi hermano. El 1 de noviembre se encontraba ya bastante próximo, por lo que decidí recolectar mis propias flores, vivas y coloridas. El día llegó y coloqué el ramo de rosas sobre la lápida de mi difunto hermano, que parecía no estar satisfecho con mi ofrenda anual, ya que el ramo entró en un estado de putrefacción inmediatamente después de que sus rojos pétalos acariciaran la lisa y suave lámina de mármol flotante sobre el ya inexistente cadáver de mi hermano, que había absorbido la poca vida presente en aquellos vegetales. Y sí, todo lo ha dicho él, con sus expresiones y pensamientos, aún presentes en mí; con su hemisferio cerebral que todavía comparte conmigo, debido a que el día de su muerte una parte de mí lo acompañó en el infinito trayecto que él desconoce, al igual que yo, ya que, hasta estos momentos, no me lo ha hecho saber.

Me arrepiento, no solo de haberle regalado rosas naturales a un cuerpo inerte, sino de haberle empujado aquel día de otoño, de noviembre. Tal día como este; un empujón que le había costado el movimiento rítmico de la pierna derecha e izquierda. Un acto que poco más tarde remataría cayéndose accidentalmente desde el balcón de un quito piso perfectamente plagado de barrotes metálicos entrelazados entre sí con una pequeña pero sólida extensión que los unía todos a una robusta pared de hormigón armado recubierto de una blanca monocapa que ligeramente mejoraba la estética exterior de aquel fatídico edificio situado en una tranquila y pudiente urbanización. Lo siento, hermano, debí traerte flores artificiales.

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